En este artículo de la revista digital Zenda encontramos un poema de cada uno de los poetas del grupo. Echémosles un vistazo. Pasen y lean.
Nueve poemas para nueve novísimos
Nueve poetas nacidos entre 1939 y 1948 (Antonio Martínez Sarrión era el mayor, Leopoldo María Panero el menor) fueron los elegidos: corría el año 1970 y el crítico José María Castellet nombró a una generación que llegó para relevar en el panorama poético a la sacudida de la Generación de los 50. Ocho hombres y una mujer, Ana María Moix. Nueve poetas con búsquedas muy distintas, vertebrados en dos corrientes claramente separadas: por un lado caminaban tres poetas que Castellet denominó los seniors, con una estética de vocación culta. Por otro, abrazados a la cultura pop y a su contemporaneidad, seis escritores fueron agrupados bajo el término la coqueluche.
Hoy recojo un poema de cada uno de los miembros de aquella generación.
Los seniors
Manuel Vázquez Montalbán
Cuando ya nadie sepa…
Cuando ya nadie sepa el por qué de mi nombre o de este mueble ni por qué fue tan triste aquel doce de agosto olvidadas crueldades sin origen pequeñas cicatrices en alcohol ¿recuerdas? fue en abril y te caíste en la fuente más hermosa de Praga
fotografías llenas de desconocidos sin nadie que les avale
¿recuerdas? es el primo Anselmo antes de morirse de arrepentimiento había tenido el tifus en Larache pero te llevó un día al Laberinto fue en abril y te caíste en la fuente más hermosa de Praga
qué dije en mi primer entierro quizás en aquel triste doce de agosto
¿recuerdas? no, fue en abril y te caíste en la fuente más hermosa de Praga
te pusieron una chaqueta de hombre el primo Anselmo envejeció mucho antes de morir de arrepentimiento por haberte dejado caer en la fuente más hermosa de Praga
tenía un gato de piedra del que manaba el agua
Praga, 1982
Documental en el que el poeta lee varios de sus poemas mientras recorre las calles de Barcelona.
Antonio Martínez Sarrión
Now’s the time
nada más nada más que las sienes ardiendo balcón hacia la noche navegantes sin aguja imantada rojas constelaciones con nombres de guerreros la insufrible presión de max roach conciso duro enérgico porque sí porque hay niebla porque riegan y el dueño ha de cerrar el club y todos los muertos
Pautas para conjurados, 1970
Un poema. Saulo y los pájaros.
José María Álvarez
Piedra del sueño
En medio de tantos desórdenes siempre reinó una alegría que los hizo menos funestos Voltaire
Para Hélene y Bobo Ferruzzi
Este pasador… En el oro más fino cincelado. Cuántas veces dedos anhelantes lo habrán apartado para que una melena oliendo a mujer cayese abandonada sobre unos hombros mórbidos. Ahora, muerto en esta vitrina, parece reírse de nosotros, reprocharnos que seamos capaces de pasar el tiempo admirándolo. «No soy nada —nos dice—, sólo un objeto para sujetar el pelo. Soy hermoso porque cuando alguien me hizo era impensable no modelar belleza. Pero sólo existo cuando brillo allí para donde fui concebido, no en el acabamiento de esta veneración mediocre, sino sobre un rostro hermoso y moreno».
Entrevista con José María Álvarez
La coqueluche
Félix de Azúa
Función superestructural
Literatura es la forma de historia como si hacer poesía fuera la leyenda de una sola palabra monasterios helados la tinta fue sacada con pólvora desde el puente de mando o ante las ruinas nadando para cruzar el río o unidos a naciones extrañas meditativos -la aristocracia es la esencia de la literatura- al borde del río y del sepulcro. Una forma de historia muy sutil no por eso menos unida a la guerra y los dioses enamorada de lo imperecedero —soberbia, sí— (oh Señor Dios de los ejércitos) fragantes y coquetas cuando los nobles cortesanos unían ambos polos largas colas y puños esmaltados buenos tiempos para volver a Anfriso y Galatea. La gran forma de historia Tod ist Freude madre atlantes rubios antropófagos. Al disfraz de método y sistema medio ciegos mezclados hacia dentro hacia fuera descubiertos en sucios barrios conocidos cuartos detenidos junto a bacantes y corruptos senadores subidos en el veloz camión hacia la cárcel tan arrepentidos como inocentes. Literatura es la historia letra de historia donde la lupa puede ver los sistemas en frases que se muerden la cola rastrear entre palabras victoriosos términos capítulo final antes de abrir epílogos de la materia.
Un poema. Ahora es mi turno.
Leopoldo María Panero
Proyecto de un beso
Te mataré mañana cuando la luna salga y el primer somormujo me diga su palabra.
Te mataré mañana poco antes del alba cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños y será como cópula o semen en los labios como beso o abrazo, o como acción de gracias.
Te mataré mañana cuando la luna salga y el primer somormujo me diga su palabra y en el pico me traiga la orden de tu muerte que será como beso o como acción de gracias o como una oración porque el día no salga.
Te mataré mañana cuando la luna salga y ladre el tercer perro en la hora novena en el décimo árbol sin hojas ya ni savia que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra.
Te mataré mañana cuando caiga la hoja decimotercera al suelo de miseria y serás tú una hoja o algún tordo pálido que vuelve en el secreto remoto de la tarde.
Te mataré mañana, y pedirás perdón por esa carne obscena, por ese sexo oscuro que va a tener por falo el brillo de este hierro que va a tener por beso el sepulcro, el olvido.
Te mataré mañana cuando la luna salga y verás cómo eres de bella cuando muerta toda llena de flores, y los brazos cruzados y los labios cerrados como cuando rezabas o cuando me implorabas otra vez la palabra.
Te mataré mañana cuando la luna salga, y al salir de aquel cielo que dicen las leyendas pedirás ya mañana por mí y mi salvación.
Te mataré mañana cuando la luna salga cuando veas a un ángel armado de una daga desnudo y en silencio frente a tu cama pálida.
Te mataré mañana y verás que eyaculas cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas.
Te mataré mañana cuando la luna salga te mataré mañana y amaré tu fantasma y correré a tu tumba las noches en que ardan de nuevo en ese falo tembloroso que tengo los ensueños del sexo, los misterios del semen y será así tu lápida para mí el primer lecho para soñar con dioses, y árboles, y madres para jugar también con los dados de noche.
Te mataré mañana cuando la luna salga y el primer somormujo me diga su palabra.
El último hombre, 1984
Dios de la vida, dios de los suicidas.
Ana María Moix
Baladas del Dulce Jim
Lo descubrí con la frente apoyada en el escaparate de la pastelería y en los ojos blancos, increíbles, le reconocí: era Dios y estuve a punto de decírselo: Te ves más viejo desde la última vez. Pero me pareció tan triste que hice como si no lo conociera.
*
Un pájaro azul y el horizonte lejos. El mar que regresaba despacio a mis espaldas, sin alcanzarme nunca. Recogeré las flores en la arena como si fuera la primera vez que sueño sobre la playa.
*
Las gaviotas volvieron al mediodía y bajo el sol nos asesinaron con razón: habíamos echado a perder la playa con tantos sueños.
*
Tembló el mar como una golondrina cuando por fin comprendimos que no podíamos hacer otra cosa que vivir. Pero las ciudades estaban lejos y, como si una gran heladería hubiera caído a mis espaldas y me fuera imposible regresar, no puedo decir cuántos días tardé en averiguar que todas las calles desembocan en los muelles y qué triste es tener que abandonar las casas para que las paredes y los libros no nos ven llorar.
*
Ay madre, ya soy como la España; ni chicha ni limoná, loquita del corazón y dura como la caña.
Versión musical del poema "Mañana".
Vicente Molina Foix
Matchmaking
Con los años me estoy haciendo un excelso casamentero de antiguos amores.
Visito en las ciudades más pobladas de tres países a parejas estables que se cogen la mano agradecidas y tienen el detalle de tenerme en el altar de sus aparadores con una foto de entonces, muy favorecedora. He llegado a contar en hogares felices seis libros dedicados
de mi puño y letra con promesa de amor eterno.
Y en un caso reciente pude reconocer la chaqueta de punto tejida a mano que regalé a mi amante por Reyes llevada por el otro, y unas manchas de vomitona mía en el entarimado de la alcoba que hoy me está prohibida. Soy el visitador de los enamorados.
Si es verdad, como dices, tú, conciencia, la que no miente, que ya no sé amar, reconoce al menos que preparo muy bien a quienes yo renuncio para las duras pruebas del amor de verdad.
Entrevista con el poeta.
Pere Gimferrer
Una sola nota musical para Hölderlin
Si pierdo la memoria, qué pureza. En la azul crestería la tarde se demora, retiene su oro en mallas lejanísimas, cuela la luz por un resquicio último, se extiende y me delata como un arco que tiembla sobre el aire encendido. ¿Que esperaba el silencio? Príncipes de la tarde, ¿qué palacios holló mi pie, que nubes o arrecifes, qué estrellado país? Duró más que nosotros aquella rosa muerta. Qué dulce es al oído el rumor con que giran los planetas del agua.
Llevan una rosa en el pecho los enamorados
Guillermo Carnero
Las ruinas de Disneylandia
Muchachita taimada (tan sin malicia) entonces, propensa sólo a nuestros juegos lúgubres por entusiasmo de recién conversa, ¿quién te reprocharía tu sumisión, no honrosa a fin de cuentas, al glamour del boyante cadáver exquisito a quien todos sin duda hemos amado alguna vez? o aquella manía de extricar —la lúbrica de Man Ray mascullando entre tus senos WAS IST DADA? WAS IST DADA? WAS IST DADA? la quintúplice forma de la vírgula. Así pasamos muchas noches caminando sin rumbo por la arista sin fin de las palabras.
“Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable”
¿Qué es esto del aullido interminable? Paco Ibáñez interpreta una de sus más
bellas composiciones, que habla de una angustia, un dolor, un desgarramiento
incomprensible, personal, y, por lo mismo, ajeno, en la medida que no nos
incumbe, si eso es posible. El autor de los versos es el poeta español José
Agustín Goytisolo. Tenía diez años y era el mayor de tres hermanos ese 17 de
marzo de 1938, cuando su madre, Julia Gay, murió en un bombardeo de Barcelona,
por la aviación franquista. Este trágico acontecimiento marcó su vida y su
obra, que dedicó a su madre. “Palabras para Julia” es uno de sus poemas más
populares; lo escribió pensando en su hija Julia. El autor despliega en estos
versos toda la fuerza de su experiencia vital. “Te sentirás acorralada, te
sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido. Sin embargo, el
mensaje final es sereno, sabio, esperanzador: “Hija mía es mejor vivir con la
alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego”. En definitiva, Goytisolo
úne en el mismo poema el doloroso recuerdo de su madre y la esperanza que su
hija tendrá una vida mejor. “Tu destino está en los demás/tu futuro es tu
propia vida/tu dignidad es la de todos”.
PALABRAS PARA JULIA Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí pensando en ti
como ahora pienso.
Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella tu verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Hija mía perdóname no sé decirte
nada más pero tú debes comprender
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti, pensando en ti
como ahora pienso.
Este poema ha sido objeto de múltiples versiones musicales que pasan por casi todos los estilos, desde cantautores como Paco Ibáñez o Ismael Serrano a grupos de rock como Los Suaves o al flamenco ecléctico de Rosalía. Encontrarás más en Youtube. Algo tienen estos versos que lleva a tantos artistas a hacerlos suyos.
El cantante Sabina hizo su particular retrato musical de Ángel González en esta canción.
Pedro Guerra canta, Ángel González recita. Las preciosas palabras de ME BASTA ASÍ en esta curiosa versión...Hermosísima.
ME BASTA ASÍ
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).
39 poemas de amor de Ángel González leídos por él mismo
Cualquier cosa valiera por mi vida esta tarde. Cualquier cosa pequeña si alguna hay. Martirio me es el ruido sereno, sin escrúpulos, sin vuelta de tu zapato bajo. ¿Qué victorias busca el que ama? ¿Por qué son tan derechas estas calles? Ni miro atrás ni puedo perderte ya de vista. Esta es la tierra del escarmiento: hasta los amigos dan mala información. Mi boca besa lo que muere, y lo acepta. Y la piel misma del labio es la del viento. Adiós. Es útil norma este suceso, dicen. Queda tú con las cosas nuestras, tú, que puedes, que yo me iré donde la noche quiera.
SEMBLANZA
ESPUMA
AJENO
Ajeno Largo se le hace el día a quien no ama y él lo sabe. Y él oye ese tañido corto y curo del cuerpo, su cascada canción, siempre sonando a lejanía. Cierra su puerta y queda bien cerrada; sale y, por un momento, sus rodillas se le van hacia el suelo. Pero el alba, con peligrosa generosidad, le refresca y le yergue. Está muy clara su calle, y la pasea con pie oscuro, y cojea en seguida porque anda sólo con su fatiga. Y dice aire: palabras muertas con su boca viva. Prisionero por no querer, abraza su propia soledad. Y está seguro, más seguro que nadie porque nada poseerá; y él bien sabe que nunca vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama, ¿cómo podemos conocer o cómo perdonar? Día largo y aún más larga la noche. Mentirá al sacar la llave. Entrará. Y nunca habitará su casa.